viernes, 17 de mayo de 2013

Salmo 146


146:1 ¡Aleluya!
¡Alaba al Señor, alma mía! 

146:2 Alabaré al Señor toda mi vida;
mientras yo exista, cantaré al Señor. 

146:3 No confíen en los poderosos,
en simples mortales, que no pueden salvar: 

146:4 cuando expiran, vuelven al polvo,
y entonces se esfuman sus proyectos. 

146:5 Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob
y pone su esperanza en el Señor, su Dios: 

146:6 él hizo el cielo y la tierra,
el mar y todo lo que hay en ellos.
Él mantiene su fidelidad para siempre,

146:7 hace justicia a los oprimidos
y da pan a los hambrientos.
El Señor libera a los cautivos, 

146:8 abre los ojos de los ciegos
y endereza a los que están encorvados.

146:9 El Señor protege a los extranjeros
y sustenta al huérfano y a la viuda; 

146:8c el Señor ama a los justos
y entorpece el camino de los malvados. 

146:10 El Señor reina eternamente,
reina tu Dios, Sión,
a lo largo de las generaciones.
¡Aleluya!

Salmo 145


145:1 Himno de David. 

Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey,
y bendeciré tu Nombre eternamente; 

145:2 día tras día te bendeciré,
y alabaré tu Nombre sin cesar. 

145:3 ¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza:
su grandeza es insondable!

145:4 Cada generación celebra tus acciones
y le anuncia a las otras tus portentos: 

145:5 ellas hablan del esplendor de tu gloria,
y yo también cantaré tus maravillas.

145:6 Ellas publican tus tremendos prodigios
y narran tus grandes proezas; 

145:7 divulgan el recuerdo de tu inmensa bondad
y cantan alegres por tu victoria. 

145:8 El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;

145:9 el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas. 

145:10 Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan; 

145:11 que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder. 

145:12 Así manifestarán a los hombres tu fuerza
y el glorioso esplendor de tu reino: 

145:13 tu reino es un reino eterno,
y tu dominio permanece para siempre. 
El Señor es fiel en todas sus palabras
y bondadoso en todas sus acciones. 

145:14 El Señor sostiene a los que caen
y endereza a los que están encorvados. 

145:15 Los ojos de todos esperan en ti,
y tú les das la comida a su tiempo; 

145:16 abres tu mano y colmas de favores
a todos los vivientes. 

145:17 El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones; 

145:18 está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad. 

145:19 El Señor cumple los deseos de sus fieles,
escucha su clamor y les da la salvación; 

145:20 el Señor protege a todos sus amigos
y destruye a los malvados.

145:21 Mi boca proclamará la alabanza del Señor:
que todos los vivientes bendigan su santo Nombre,
desde ahora y para siempre.

Salmo 144


144:1 De David. 

Bendito sea el Señor, mi Roca,
el que adiestra mis brazos para el combate
y mis manos para la lucha. 

144:2 Él es mi bienhechor y mi fortaleza,
mi baluarte y mi libertador;
él es el escudo con que me resguardo,
y el que somete los pueblos a mis pies. 

144:3 Señor, ¿qué es el hombre para que tú lo cuides,
y el ser humano, para que pienses en él? 

144:4 El hombre es semejante a un soplo,
y sus días son como una sombra fugaz. 

144:5 Inclina tu cielo, Señor, y desciende;
toca las montañas para que arrojen humo. 

144:6 Lanza un rayo y dispersa a tus enemigos,
dispara tus flechas, y confúndelos. 

144:7 Extiende tu mano desde lo alto,
y líbrame de las aguas caudalosas;
sálvame del poder de los extranjeros, 

144:8 que dicen mentiras con la boca
y tienen las manos llenas de traición. 

144:9 Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo
y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas, 

144:10 porque tú das la victoria a los reyes
y libras a David, tu servidor.
Líbrame de la espada maligna,

144:11 sálvame del poder de los extranjeros,
que dicen mentiras con la boca
y tienen las manos llenas de traición. 

144:12 Que nuestros hijos sean como plantas,
florecientes en plena juventud;
que nuestras hijas se asemejen a columnas,
esculpidas como las de un palacio. 

144:13 Que nuestros graneros estén repletos
con productos de todas las especies;
que nuestros rebaños se reproduzcan a millares
en todas nuestras praderas. 

144:14 Que nuestros bueyes estén bien cargados,
que no haya brechas ni aberturas en los muros
ni gritos de angustia en nuestras plazas. 

144:15 ¡Feliz el pueblo que tiene todo esto,
feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor!

Salmo 143


143:1 Salmo de David. 

Señor, escucha mi oración,
atiende a mi plegaria;
respóndeme, por tu fidelidad y tu justicia. 

143:2 No llames a juicio a tu servidor,
porque ningún ser viviente es justo en tu presencia. 

143:3 El enemigo me persiguió a muerte,
aplastó mi vida contra el suelo;
me introdujo en las tinieblas,
como a los muertos de hace muchos años. 

143:4 El aliento se extingue en mi interior,
mi corazón desfallece en mi pecho. 

143:5 Me acuerdo de los tiempos pasados,
medito todas tus acciones;
considero la obra de tus manos 

143:6 y extiendo mis brazos hacia ti:
suspiro por ti como tierra reseca. 

143:7 Respóndeme en seguida, Señor,
porque estoy sin aliento.
No me ocultes tu rostro, 
para que yo no sea como los que bajan a la fosa. 

143:8 Que yo experimente tu amor por la mañana,
porque confío en ti;
indícame el camino que debo seguir,
porque a ti elevo mi alma. 

143:9 Líbrame, Señor, de mis enemigos,
porque me refugio en ti; 

143:10 enséñame a hacer tu voluntad,
porque tú eres mi Dios.
Que tu espíritu bondadoso me conduzca
por una tierra llana. 

143:11 Por amor de tu Nombre, Señor,
consérvame la vida.
Por tu justicia, sácame del peligro; 

143:12 por tu fidelidad, destruye a mi enemigo;
aniquila a mis opresores,
porque yo soy tu servidor.

Salmo 142

142:1 Poema de David. 
Cuando estaba en la cueva. Oración. 

142:2 Invocaré al Señor con toda mi voz,
con toda mi voz suplicaré al Señor; 


142:3 expondré mi queja ante él,
expresaré mi angustia en su presencia. 


142:4 Ya se me acaba el aliento,
pero tú conoces mi camino:
en la senda por donde voy
me han ocultado una trampa. 


142:5 Miro a la derecha, observo,
y no hay nadie que se ocupe de mí;
ya no tengo dónde refugiarme,
nadie se interesa por mi vida. 


142:6 Por eso clamo a ti, Señor,
y te digo: "Tú eres mi refugio,
mi herencia en la tierra de los vivientes". 


142:7 Atiende a mi clamor,
porque estoy en la miseria;
líbrame de mis perseguidores,
porque son más fuertes que yo. 


142:8 Sácame de la prisión,
y daré gracias a tu Nombre:
porque los justos esperan
que me concedas tu favor.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Salmo 141

141:1 Salmo de David. 

Yo te invoco, Señor, ven pronto en mi ayuda:
escucha mi voz cuando te llamo; 


141:2 que mi oración suba hasta ti como el incienso,
y mis manos en alto, como la ofrenda de la tarde.


141:3 Coloca, Señor, un guardián en mi boca
y un centinela a la puerta de mis labios; 


141:4 no dejes que mi corazón se incline a la maldad,
o a cometer delitos con hombres perversos.
¡No, nunca gustaré de sus manjares! 


141:5 Que el justo me golpee como amigo y me corrija,
pero que el óleo del malvado no perfume mi cabeza:
yo seguiré oponiendo mi oración a sus maldades. 


141:6 Sus príncipes cayeron despeñados,
esos que se complacían en oírme decir: 


141:7 "Como una piedra de molino hecha pedazos
están esparcidos nuestros huesos
ante las fauces del Abismo". 


141:8 Pero mis ojos, Señor, están fijos en ti:
en ti confío, no me dejes indefenso. 


141:9 Protégeme del lazo que me han tendido
y de las trampas de los que hacen el mal. 


141:10 ¡Caigan los malvados en sus propias redes,
mientras yo paso sin hacerme daño!

Salmo 140


140:1 Del maestro de coro. Salmo de David. 

140:2 Líbrame, Señor, de la gente malvada,
protégeme de los hombres violentos, 

140:3 de los que sólo piensan en hacer el mal
y provocan discordias todo el día. 

140:4 Ellos afilan su lengua como serpientes,
en sus labios hay veneno de víboras. 

140:5 Defiéndeme, Señor, de las manos del impío,
protégeme de los hombres violentos,
de los que intentan hacerme tropezar
y han tendido una red ante mis pies: 

140:6 los prepotentes me han ocultado trampas y lazos,
me han puesto asechanzas al borde del camino.

140:7 Pero yo digo al Señor: "Tú eres mi Dios":
escucha, Señor, el clamor de mi súplica;

140:8 Señor, mi Señor, mi ayuda poderosa,
recubre mi cabeza en el momento del combate. 

140:9 No satisfagas los deseos del malvado
ni dejes que se cumplan sus proyectos;

140:10 que no levanten cabeza los que me asedian,
y su maledicencia los envuelva. 

140:11 Que se acumulen sobre ellos
carbones encendidos,
que caigan en lo profundo y no puedan levantarse. 

140:12 Que los difamadores no estén seguros en la tierra,
y la desgracia persiga a muerte al violento. 

140:13 Yo sé que el Señor hace justicia a los humildes
y defiende los derechos de los pobres. 

140:14 Sí, los justos darán gracias a tu Nombre
y los buenos vivirán en tu presencia.